MÁS INFORMACIÓN
- El caro lujo de un obispo
- Un obispo alemán dado al lujo pone a prueba la firmeza del Papa
- La riqueza de la Iglesia católica alemana
Monseñor Tebartz-van Elst, que en 2008 ya tuvo su minuto de gloria al convertirse, con 48 años, en el obispo más joven de la historia de Alemania,no tardó mucho en destacar por una afición a la buena vida que incluía, por ejemplo, vuelos en primera clase a India. Pero el asunto pasó de castaño oscuro cuando los medios de comunicación alemanes no solo airearon que la sede episcopal había multiplicado su presupuesto inicial de 5,5 millones de euros hasta un coste final de más de 30, sino que —a tenor de las declaraciones del arquitecto encargado del proyecto— el joven obispo siempre fue consciente de cuál sería a la postre la inversión real. O sea, que cuando en 2010 tasó la reconstrucción de su residencia oficial en 5,5 millones de euros estaba mintiendo.
La polémica, en la que hasta llegó a intervenir la canciller Angela Merkelpara mostrar su disgusto por los caprichos caros del obispo, provocó una sangría aún mayor de la habitual entre la grey alemana. Si la media de fieles que reniegan del catolicismo es de uno cada dos días, durante las fechas posteriores al escándalo la cifra se disparó llegando a contabilizarse 50 deserciones en 48 horas. Una ruina moral y económica, por cuanto los católicos alemanes donan anualmente a su iglesia una media de 650 euros, lo que en 2012 arrojó una cifra nada despreciable de 5.200 millones de euros para la conferencia episcopal alemana. Los protestantes recaudaron 4.770.
La oficina de prensa del Vaticano informó ayer de que la Congregación de los Obispos, tras estudiar el informe de la comisión creada por el Papa, había llegado a la conclusión de que "la situación impedía ejercer adecuadamente el cargo a Franz-Peter Tebartz-van Elst", por lo que aceptaba su dimisión, lo dejaba en espera de destino y nombraba como administrador provisional de la diócesis a Manfred Grothe, hasta ahora obispo auxiliar de la diócesis de Paderborn. Ayer mismo, durante la audiencia de los miércoles en la plaza de San Pedro, Jorge Mario Bergoglio volvió a recordar que "los obispos y los sacerdotes deben de estar al servicio de su pueblo". Suele repetir que los quiere "humildes y austeros, en medio del rebaño, con olor a oveja y no en los aeropuertos, haciendo carrerismo".

Nessun commento:
Posta un commento