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mercoledì 7 maggio 2014

África crece y muere de hambre

La revista The Economist dedicó en marzo de 2013 un número especial a África que llevaba entonces un título improbable: Un continente con esperanza. Hasta hace bien poco, cualquier referencia optimista a una región asociada desde hace medio siglo con el hambre, la guerra y la corrupción hubiese sido una frivolidad propia de las ONG. Pero hoy las cosas parecen haber cambiado. África ha vuelto al mapa de la actualidad internacional y esta vez no es (solo) para mostrar desgracias. ¿Podemos lanzar las campanas al vuelo?
Los indicadores macroeconómicos de los últimos años harían salivar a cualquier ministro europeo de finanzas: 20 naciones africanas copan la lista de los 25 países que más han crecido entre 2008 y 2013, sorteando la crisis financiera global con un nivel medio anual de crecimiento del PIB cercano al 6% en el caso de África subsahariana. El dinamismo económico alcanza por igual a naciones pequeñas y grandes (con excepción de Sudáfrica) y se extiende tanto a economías que dependen de la extracción de recursos energéticos como a aquellas que están forjando su futuro gracias a los servicios y la agricultura.
Estos datos son parte de un informe hecho público hoy por el Africa Progress Panel, una iniciativa de influencia internacional encabezada por el antiguo Secretario General de la ONU, Kofi Annan, y en la que participan otros nueve destacados líderes en los campos de la economía, la política y el activismo, como el expresidente de Nigeria Olusegun Obasanjo, el exdirector general del FMI Michel Camdessus o el rockero Bob Geldof.
Grano, pescado, dinero es una fotografía ambiciosa y actualizada del estado del desarrollo en África y de las oportunidades y los riesgos a los que se enfrenta. Uno de los principales es confundir los indicadores macroeconómicos que hemos descrito con la realidad en la que se desenvuelven cada día la mayor parte de los africanos. A pesar del dinamismo del crecimiento y de los niveles paupérrimos de los que parten, 32 de los 47 países de la región tardarán al menos una generación en doblar su capacidad adquisitiva. Uno de cada tres pobres del mundo sigue siendo africano y los niveles de desnutrición han alcanzado el récord absoluto de 223 millones de seres humanos, lo que deja en papel mojado cualquiera de los objetivos internacionales.

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