miércoles, 10 de junio de 2015 - 4:09 PM
WASHINGTON – El Concejo Municipal de Nueva York aprobó hoy (41-8, con dos abstenciones) una resolución que reclama al presidente Barack Obama la inmediata excarcelación del prisionero político puertorriqueño Oscar López Rivera. En la medida, el organismo municipal, que preside la puertorriqueña Melissa Mark Viverito, mantuvo que su encarcelación en estos momentos "es injusta y no sirve ningún propósito legítimo".
La resolución destaca el reciente respaldo a la liberación de López Rivera que dio el Caucus Hispano del Congreso.
Convicto por sedición y otros delitos relacionados, López Rivera cumple una sentencia de 70 años de cárcel, debido a sus vínculos con las Fuerzas Armadas de Liberación Nacional (FALN). La sentencia original fue de 55 años, pero se le agregaron 15 por un intento de fuga, lo que el Concejo Municipal también consideró un castigo desproporcionado.
El organismo municipal recordó que el presidente Bill Clinton, cuando le ofreció clemencia en 1999 a López Rivera, concluyó que la sentencia en su contra y la de otros colegas era desproporcionada, tomando en cuenta que nunca fue acusado de herir o matar a nadie.
Condecorado con la medalla de Bronce por su participación en la guerra de Vietnam, López Rivera, en una entrevista con El Nuevo Día en 2014, afirmó que "no tengo sangre en mis manos".
El gobernador de Puerto Rico, Alejandro García Padilla, la Legislatura, alcaldes, asambleas municipales, líderes políticos, religiosos y sindicales han abogado por la liberación sin condiciones de López Rivera, quien cumplió el mes pasado 34 años en prisiones estadounidenses.
De 72 años, López Rivera solicitó clemencia del presidente Barack Obama en 2011, tras haber rechazado la oferta del presidente Clinton debido a que no se le conmutó la sentencia a dos de sus colegas de la FALN, Carlos Alberto Torres y Haydee Beltrán, ya liberados.
Si hubiese aceptado la oferta de Clinton, López Rivera llevaría ya casi seis años fuera de la cárcel.
Pese a la presión de las autoridades de Puerto Rico, los congresistas boricuas y sectores de la diáspora, el Departamento de Justicia federal sigue sin decidir la solicitud de López Rivera.
Si el presidente Obama no le libera, López Rivera puede tener que estar otros ocho años en prisión. Para entonces tendrá 80 años y habrá cumplido unos 42 años de cárcel

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